7 Tips para entrena el músculo para emprender con éxito, CREATIVIDAD

7 tips para emprender

Si te pidiera que compartieses conmigo una o dos preguntas que te cambiaron la vida cuando te las formularon, ¿qué me responderías?

Yo tengo localizadas varias preguntas de éstas en mi experiencia, pero sin duda hay una de ellas que se lleva el premio a la más poderosa que me han hecho nunca.

Aquella pregunta me hizo darme cuenta de una creencia inconsciente que estaba condicionando todo lo que hacía a nivel laboral, lo que abarca, por supuesto, mi faceta emprendedora.

¿Quieres saber cuál era esa pregunta que dio un giro a mi manera de entenderme a mí misma y al mundo?

La pregunta era ésta:

¿Te consideras una persona creativa? @irenromar #creatividad Clic para tuitear

¿Cuándo dejaste de considerarte creativo?

Es alarmante el reducido número de adultos que contestarían con un rotundo SÍ a la pregunta anterior.

Nadie duda de que los niños son creativos: imaginan mundos de fantasía, transforman palitos en varitas mágicas y juegan con ellos durante horas sin aburrirse, pintan y colorean, inventan canciones, ponen voz a sus muñecos…

Probablemente, tú tampoco tendrás ningún problema en reconocer que, de niño, eras creativo a tu manera.

Sin embargo, en algún momento de tu vida dejaste de considerarte creativo. ¿Por qué? ¿Tal vez porque ya no jugabas ni imaginabas tanto, porque perdiste el interés en pintar, cantar o soñar?

A mí me sucedió algo así. Una de las cualidades que me hacían destacar de pequeña era la creatividad. Escribía, dibujaba, inventaba historias y juegos…

Pero muy pronto empecé a integrarme en el mundo de las responsabilidades impuestas. Tenía que hacer deberes, entregar trabajos, cumplir horarios y plazos. Cada vez había menos tiempo para jugar e imaginar. En mi mente inconsciente empezó a tomar forma una extraña creencia: la seriedad del mundo adulto y la creatividad propia de los niños se excluyen mutuamente.

No fue hasta que alguien me preguntó si me consideraba creativa que empecé a plantearme que tal vez la creatividad va mucho más allá de lo que comúnmente se considera creatividad.

Cada vez que le das forma a algo que no existía, estás creando.

Hoy por hoy me sorprendo mucho cuando escucho a un adulto decir: “yo no soy creativo”.

Es curioso que me extrañe escuchar estas palabras, cuando hace tan sólo unos años yo habría afirmado exactamente lo mismo acerca de mí.

Sin embargo, ahora, cada vez que escucho a alguien decir “yo no soy creativo”, me doy cuenta inmediatamente de que esa afirmación, aunque quien la emite todavía no lo sepa, es falsa.

Grábate esto a fuego: tú eres creativo. Lo eres porque todas las personas lo somos.

Si no fueras creativo no podrías hacer absolutamente nada. No podrías levantarte de la cama por las mañanas, ni prepararte el desayuno, ni mantener una conversación con tu compañero de trabajo, y ni siquiera podrías trabajar. Si no fueras creativo no podrías encontrar el camino de vuelta a tu casa, ni decidir en qué actividades inviertes tu tiempo de ocio, ni cuidar a tu pareja y a tus hijos.

Tal vez pienses que la creatividad es patrimonio exclusivo de artistas, escritores e intelectuales. Por alguna razón, esa creencia está muy extendida y es la causa de que muchos adultos sigamos pensando que no somos creativos porque no se nos da bien pintar, cantar, escribir o desarrollar razonamientos extensos.

Pero, si miras un poco más allá de esta creencia tan simplista, te darás cuenta de que la creatividad está presente en todas las facetas de tu vida.

Eres creativo cuando suena el despertador y empiezas a imaginarte cómo será tu día.

Eres creativo cuando decides entre café, zumo o té para desayunar.

Eres creativo cuando hablas con tu compañero de trabajo sobre un proyecto o un informe que debéis empezar a preparar en equipo.

En ésos y en otros momentos eres creativo porque estás empezando algo desde cero, ya sea un día, un desayuno o una conversación. Estás dándole forma a algo que no existía. ¿Acaso eso no es crear?

La zona de confort: la mayor enemiga de tu creatividad.

“Vale, Irene, pero… yo todos los días me imagino que mi jornada será exactamente igual a la de ayer, todos los días desayuno lo mismo y todos los días tengo conversaciones prácticamente calcadas con mis compañeros de oficina”.

Es cierto. Hay personas que, a pesar de que cuentan con un potencial creativo idéntico al del resto, viven en modo piloto automático y no crean todo lo que podrían en su día a día.

También es cierto que la costumbre de vivir aposentado en tu zona de confort es la mayor enemiga de tu creatividad. Cuanto más claro tengas que la C sigue a la B y la B a la A; cuanto menos espacio para la incertidumbre y la sorpresa dejes en tu vida… menos creativo te permitirás ser.

Tu creatividad se activa cuando tienes que resolver un problema al que nunca antes te habías enfrentado, o cuando debes dar una respuesta rápida a un imprevisto, o cuando simplemente decides que vas a hacer de forma distinta e inesperada algo que siempre habías hecho de la misma manera.

Que no dejes espacio en tu vida para la creatividad no significa que no seas creativo. Significa que no estás ejerciendo tu derecho a ser creativo.

(Inciso: éste es un derecho que hoy todavía es sólo eso, un derecho, pero que muy pronto, en este mundo cada vez más competitivo y especializado, se convertirá en una obligación).

Todos tenemos destellos de creatividad en nuestro día a día, aunque no seamos conscientes de ellos. Es imposible vivir 100% en piloto automático, porque la incertidumbre y la sorpresa se cuelan en tu vida eventualmente, quieras o no.

Eso sí: si piensas que no eres creativo, si has tapado tu conciencia creativa a base de no entrenarla y de negarla, es posible que tus impulsos creativos no lleguen a manifestarse ni siquiera cuando una situación te sorprenda o te pille con el pie cambiado. Antes de que tu creatividad pueda surgir en forma de palabra, acción o pensamiento, la frenarás y la censurarás. Y eso alimentará todavía más la creencia que te está limitando: la creencia de que tú no eres creativo.

7 tips para entrenar tu músculo de la creatividad.

Si estás leyendo este artículo, seguramente te interesará saber qué hacer para poner a tono tu músculo de la creatividad.

Me imagino que esto te interesa porque te habrás dado cuenta de que los niveles de incertidumbre, de riesgo y de sorpresa a los que estamos expuestos los emprendedores son mayores que aquellos con los que deben lidiar quienes no gestionan sus propios proyectos.

¡Y ojo!, no me refiero sólo a proyectos como una empresa o un negocio online u offline. Un proyecto también es tu marca personal y, en el fondo, también es tu vida en todas sus facetas.

En realidad, la incertidumbre, el riesgo y la sorpresa existen potencialmente en las vidas de todos los seres humanos. Lo que sucede es que parecen mucho más evidentes en las vidas de los que, como tú y como yo, queremos emprender o ya hemos emprendido un proyecto profesional.

Y claro, para dar respuestas creativas, eficaces y resolutivas en ese entorno de incertidumbre y sorpresa, es esencial que empieces a considerarte un ser creativo y que priorices la puesta en marcha de tu creatividad.

Como ser humano, eres creativo por naturaleza. Como emprendedor, no tienes más remedio que despertar tu creatividad. Lo siento, pero ¡no te puedes permitir mantenerla en una hibernación interminable! Ha llegado el momento de darte cuenta de que eres creativo y de utilizar todos los recursos a tu alcance para poner a tono el músculo de la creatividad.

¿Cómo hacerlo? Mejor te lo cuento en vídeo. En este pequeño clip te voy a dar 7 tips para entrenar tu músculo de la creatividad.

VÍDEO: https://youtu.be/CEol57q25cE

Entonces… ¿te consideras una persona creativa?

Antes de despedirme, déjame que te haga la misma pregunta que me cambió la vida (que, por cierto, me la hicieron en una clase de programación neurolingüística):

¿Te consideras una persona creativa?

A estas alturas de la película, espero que tú respondas con un SÍ como una catedral 😉

Cuando a mí me preguntaron eso, mi primer impulso fue contestar que no. Sin embargo, luego reflexioné largo y tendido sobre la cuestión.

Yo estaba emprendiendo mi primer proyecto profesional. Me estaba reinventando.

Como estudiante de comunicación, todos los días tenía que ingeniármelas para crear presentaciones impecables y originales.

Además, me encontraba en una época en la que mi sistema de creencias y valores estaba transformándose por completo. Estaba creando algo así como una “nueva yo”.

Cuando fui consciente de ésas y otras circunstancias de mi vida presente, no pude seguir negando mi naturaleza creativa.

Reconocer que soy creativa transformó mi forma de entenderme personal y profesionalmente, porque desde entonces pude empezar a ejercer mi derecho a la creatividad con conciencia de causa.

Y tú, ¿vas a seguir permitiendo que tu potencial creativo siga dormido? ¿Cuál es el primer paso que vas a dar para reactivarlo?

Gracias por leer este artículo,

Saludos.

Irene Rodrigo.

Irene Rodrigo es consultora de comunicación eficaz. La creatividad es el motor de todos sus proyectos emprendedores. Es la cara de la Tecomunicas, una agencia de copywriting, videowriting y marketing de contenidos. Creó y dirige Léeme, el primer programa de divulgación literaria para televisión online. Es mentora en marca personal.

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